– Rebrotes que hayan podido surgir desde la misma raíz (se les llaman sierpes).– Rebrotes del pie del arbusto que sean débiles o mal situados y no nos interese que se desarrollen como rama del arbusto. – Ramas cruzadas, mal orientadas o que enmarañan el arbusto. – Ramas que sobresalen mucho del arbusto por su exceso de vigor (se le llaman chupones). – Flores y frutos pasados: afean y consumen energías del arbusto. – Si es necesario, corrige la asimetría para mejorar la apariencia, por ejemplo, si está la copa descompensada. Poda de Floración Tienes que podarlas todos los años. Hazlo a finales del invierno, por ejemplo, febrero en el Hemisferio Norte, mejor que al final del otoño. Corta sólo las ramas que hayan dado flor; hazlo dos nudos por encima del suelo. Sólo debes podar las que te hayan florecido, para que eche nuevos vástagos que son los que florecerán el año que viene. Corta también dos nudos por encima del suelo las ramas raquíticas y las que se entrecrucen. No cortes las ramas que no han florecido (son las que florecerán al año próximo). Si hay alguna demasiado larga o demasiado corta en relación a las demás, también se puede cortar para que el arbusto tenga una forma más armoniosa. No te darán flores las ramas nuevas que salen directamente del suelo. Estas son las que florecerán el año que viene, junto con las que salgan de los nudos que dejes al podar las de este año. |